Esta FIO 2021 puede ser el momento para hablar del desarrollo, o impulso, llamémoslo como queramos, que se ha producido en la comarca Miajadas-Trujillo en el uso sostenible de las aves a través de su observación y disfrute.  ¿Por qué puede ser el momento?. La verdad es que estamos a travesando unos tiempos duros para los humanos, tiempos que nos impiden movernos con libertad y poder, entre otras cosas, disfrutar de seres libres como las aves. Son momentos que además nos están arrebatando la salud, a muchos, y lo más importante, vida a otros, no pocos. El pasado 5 de febrero una de esas personas que se llevo esta época difícil ha sido el gerente de ADICOMT, Manuel García Ortiz, y esa persona fue uno de los más destacados actores implicados en el desarrollo (impulso) de la observación de aves como opción de ocio y desarrollo en nuestra comarca Miajadas-Trujillo.

Allá por el final de los 90 del siglo pasado, durante lo que se llamó periodo LEADER II para el desarrollo de las zonas rurales, un pequeño puñado de personas “pensaban” que se podía cambiar o mejorar o “inventar” cosas para trabajar en esto del “desarrollo (sostenible-verde) de las zonas rurales”.  Entre estas personan con afán de innovar estaba “Manolo”. Era de formación humanista, titulado en historia, pero abierto a cambiar cosas y aunque las aves estaban entonces lejos de sus conocimientos y aficiones trabajó porque el desarrollo/impulso de esa tipología de turismo que entonces llamamos “Turismo Ornitológico” fuese algo importante para las personas del territorio y para la conservación de la naturaleza. Contó con el apoyo de unos pocos empresarios y eso bastó para que defendiera las distintas acciones que se diseñaron desde entonces y hasta el día de hoy en la comarca Miajadas-Trujillo.

Una de las fotos tomadas por “Manolo” desde su kowa en el embalse de Alcollarín. Cigüeña negra invernante.

En aquellos años subvencionar un alojamiento especializado en turismo ornitológico parecía para muchos, cuando menos, una temeridad (“que era eso de que la gente viajara a ver pájaros”). Por ahí empezó, apoyando ideas emprendedoras de gente emprendedora. Pero siguió proponiendo más: formación para la población local, promoción de recursos y servicios (ADICOMT ya estuvo en BBF 2001), dando a conocer el recurso a los de dentro y a los de fuera a través de rutas, días de las aves, etc, posicionando el recientemente creado embalse de Alcollarín en el panorama de los aficionados, intentando enseñar y aprender a través de aquellas jornadas de 2004-5 celebradas en Trujillo o a través del lº congreso virtual iberoamericano de turismo ornitológico en 2010, … y así un sinfín de acciones que sin duda traspasaron la comarca en aquel albor del siglo XXI y que hoy día ha convertido a esta loca afición en uno de los productos turísticos más asentados en Extremadura.

No cabe duda que el Birding, Turismo ornitológico, aviturismo, … o como le queramos llamar echarán de menos a “Manolo”. Pero también las orillas del embalse de Alcollarín echarán de menos sus paseos, telescopio al hombro, disfrutando y aprendiendo sobre las aves, enfrascado en mejorar sus habilidades de identificación de los más pequeñajos, que se le resistían: Currucas, carriceros, … estas aves más pequeñas centraban últimamente sus esfuerzos por conocer algo más de este grupo de animales.

En fin, la semilla ahí está, ahora nos toca a otros seguir trabajando para que este tipo de turismo siga sirviendo para el desarrollo de un territorio y para la conservación de la biodiversidad que tanto necesitamos.

Despedimos esta entrada con el enlace a un video de hace unos años para que los que no le conocían oigan sus ideas, como no, a orillas de su querido Alcollarín. Pincha aquí para ver el vídeo.